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Como característica de la delincuencia económica tenemos su relación con la teoría de la asociación diferencial de la sociología criminológica. Las teorías del aprendizaje social parten de la explicación de la conducta humana no desde la personalidad de los individuos o sus modelos de comportamiento introyectados desde su infancia, sino desde el permanente aprendizaje que hacen los seres humanos durante su vida. Para Edwin Sutherland, el individuo no nace delincuente ni mucho menos hereda los comportamientos delictivos, sino que aprende a ser un criminal.

Entre las notas más relevantes de esta teoría aplicada a la delincuencia económica, tenemos:

a) Los delitos económicos no pueden ser referidos exclusivamente a sujetos activos de la lower class, sino al aprendizaje efectivo de valores criminales, hecho que podría acontecer en cualquier cultura y en cualquier estrato social;

b) El presupuesto de la teoría del aprendizaje viene dado por la idea de organización social diferencial que, a su vez, se conectará con las concepciones del conflicto social;

c) La sociedad es conflictiva y no armónica y en toda sociedad existen diversas “asociaciones” estructuradas en torno a diferentes intereses y metas. Dada esa divergencia existente, resulta inevitable que muchos grupos suscriban y respalden modelos de conducta delictivos. 

En el año 1939, Sutherland presentó su teoría de la Asociación Diferencial en la reunión anual de la American Sociological Society celebrada en Filadelfia (Estados Unidos), donde definió al “Delito de cuello blanco”, como aquellos ilícitos penalizables cometidos por personas de elevada condición social en el curso o en relación a una actividad profesional. Su impacto fue enorme. Obligó a afrontar ciertos fenómenos de la sociedad capitalista que hasta entonces no se habían tomado en cuenta. Con este giro que dió Sutherland a la Criminología, se impulsarían otras escuelas de pensamiento que pondrían a la sociedad como elemento para investigar. Con Sutherland, el delito ya no era producto de hombres atávicos, gente de clase baja con instintos agresivos hacia un orden social supuestamente ideal.

Autor: Alberto Jurado aljurado.com