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Cuando en Venezuela se instauró el procedimiento penal oral y acusatorio, con respecto a la motivación de la sentencia se soñó volviendo a la realidad en muy poco tiempo, con expedientes de muy pocas páginas, se pensaba que al ser el procedimiento penal oral y público todo se reduciría a las audiencias y sus decisiones serían pronunciadas verbalmente en presencia de las partes, sin embargo nuestra realidad es otra, ya que ante el afán de convencer a las partes e incluso a sí mismo, el Juez Penal se exige en extensas decisiones que pretenden demostrar sus vastos conocimientos o su experiencia en el “copia y pega” de criterios de otros colegas jueces, quizás por la costumbre de sentencias dilatadas es que algunos llegan a pensar que existe falta de motivación en las mismas y por ello las impugnan,con respecto a este tema se ha esforzado sin éxito el máximo tribunal de la república en aclarar lo que se debe entender como falta de motivación de la sentencia y en ese sentido presentamos uno de las mas recientes sentencias de casación en ese sentido:

“…De lo anterior, se verificó que efectivamente no le asiste la razón a la defensa, al haber obtenido por parte del tribunal de alzada una respuesta debida sobre los alegatos del recurso de apelación.

Contrario a lo expuesto por el denunciante en el recurso de casación, la Corte de Apelaciones dio una respuesta debidamente motivada, al explicar que el juzgador de primera instancia desestimó las testimoniales de los ciudadanos IRENE GISELA MORALES VILLAROEL e IRVIC RAYNIHER JOSÉ RAUSEO MORALES señalando que las mismas sólo contenían elementos referenciales sobre los hechos.

(…)

Precisándose que la valoración de la prueba constituye una función de los jueces de instancia, correspondiendo únicamente al órgano casacional como filtro de la legalidad ordinaria y constitucional, determinar si la prueba ha sido evacuada respetando los principios procesales  inherentes al juicio oral, en consonancia con el debido proceso previsto en el artículo 49 constitucional.

De esta forma, con la actividad probatoria se busca demostrar la certeza de algún hecho, y el juez o jueza tiene la facultad de desechar las pruebas que considere que nada aportan a la verificación o no del hecho imputado, explicando las razones por la cuales las desecha, es decir motivando debidamente su fallo.

Y en el presente caso, la alzada verificó que el juzgador de juicio señaló el por qué desestimó los testimonios de los ciudadanos IRENE GISELA MORALES VILLAROEL e IRVIC RAYNIHER JOSÉ RAUSEO MORALES, expresando que las mismas sólo aportaron hechos referenciales y nada con relación a la culpabilidad del acusado, cumpliendo de esta forma con la debida motivación del fallo al explicar la razón de su decisión.

Resaltando que el vicio de falta de motivación no se verifica con la simple discrepancia de las partes sobre el argumento del órgano jurisdiccional, siendo además necesario que el fundamento de su decisión no resuelva de forma lógica, coherente y razonada lo denunciado en el recurso.

Dejando claro a su vez que la motivación no amerita ser extensa, sino que sea suficiente y se baste a sí misma, esto es que no deje lugar a dudas en cuanto a las razones del juzgamiento….”.

Autor: Alberto Jurado aljurado.com