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Estudiantes universitarios el pasado 31 de julio en horas de la tarde, salieron desde los salones de clases en los cuales los encierran para graduarse de abogados y dejaron de jugar a lanzar bombas en juegos de guerras en el Oriente Medio y se fueron a confrontar a los integrantes del Consejo Comunal Panamericano 2, ubicado en el Barrio Panamericano del municipio Maracaibo en Venezuela, para resolver el tema de la reventa de productos de primera necesidad.

Para poder disminuir el miedo se hicieron acompañar del profesor de derecho penal económico de la Universidad Rafael Urdaneta, Alberto Jurado y de una organización de Derechos Humanos, denominada Organización Venezolana Internacional de Derechos Humanos.

Los integrantes de la toma fueron identificados como: Andrea Pérez, Carla García, Carlos García, Gabriela Urdaneta, Genova García, Johan Roa, Mario Caberlín, Luis Canga, Eduardo Rodríguez, Margie Correa Pirela, Martín González, Neftalí Arande, Pedro Pipia, Glorianyelis Chávez, Wilver Balza, Johana Rodríguez y el profesor de Derecho Penal Alberto Jurado.

Todos los mencionados llegaron a bordo de dos vehículos y aprovechando que los integrantes del consejo comunal se encontraban en sus trabajos para entrar sin hacer ruido y colocaron mensajes en las paredes referidos a los delitos económicos, para después esperar que llegaran los miembros de la comunidad para explicar los motivos de sus visita y realizar un conversatorio de los peligros ocultos de la delincuencia económica en particular la que tiene que ver con la reventa de productos de primera necesidad.

Entrada la tarde empezaron sus breves exposiciones y todo marchaba bien cuando en el momento menos esperado empezaron las confesiones acerca de la comisión de delitos económicos y la denuncia de hechos de corrupción relacionados a las asignaciones de los recursos para la realización de obras para beneficio de la comunidad. Se señalaba a un sujeto llamado “Alberto El Malo”.

Cuando la mayoría de los estudiantes pensaban que habían impresionado a la audiencia con sus conocimientos, salió una líder popular a quienes todos llaman “Comandante Charo”, por su nombre Rosario, quien literalmente los ametralló con cápsulas de orgullo, les recalcó que el pobre no es un ser conformista, es quien no ha tenido tantas oportunidades en la vida como otros, pero que a pesar de sus carencias materiales, posee abundancias que igualmente aunque de un modo distinto lo hacen una persona tan feliz como cualquiera.

Autor: Alberto Jurado aljurado.com