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En cuanto al aumento de penas y reducción de la criminalidad, presenta la cuestión si la creación de leyes o disposiciones con penas más severas e imposibilidad de acceder a quienes sean imputados por determinados delitos a las fórmulas alternativas de cumplimiento de las penas comúnmente llamadas beneficios procesales sean capaces de minimizar los efectos lesivos de la criminalidad, es menester decir que la experiencia nos ha demostrado que es muy poco probable que eso ocurra.

En efecto, se han publicado en este lo que va del milenio varias versiones de la leyes antidrogas, antiextorsión y secuestro, contra el crimen organizado, sin que pueda percibirse o asegurarse por parte de la oficialidad que dichas reformas legislativas hayan conducido a la reducción de la criminalidad.

La tesis del aumento de penas que se han propugnado a escala global no han logrado demostrar su eficacia bajo un marco metodológico científico, de hecho, los trabajos realizados con rigor metodológico confirman que estos cambios en la legislación son un punto de vista jurídico simbólico más que una estrategia eficaz para controlar la delincuencia y responden simplemente a la demanda pública y no a principios de racionalidad en el marco de la criminología basada en evidencia.

La tasa de encarcelamiento en EE.UU. aumentó durante el periodo 1980-1991, pese a ello no se redujo el crimen, sino que pareció incrementarlo, por lo que se pone en duda la idea dominante de que el incremento de encarcelamiento reduce el crimen.

Según un estudio de datos oficiales para 46 estados de EE.UU. entre los años 1974 a 2002, se demostró que aunque el crecimiento de población de prisión parece estar estadísticamente asociado con una disminución en las proporciones del crimen, cuando los análisis se ajustan a los cambios de la población encarcelada, es el incremento en el número de prisioneros liberados la variable que se asocia significativamente con el aumento de crímenes.

Postulan en este sentido un efecto criminogénico de la prisión previo a la liberación, es decir, durante la estadía del prisionero. Las contradicciones evidenciadas respecto de las intervenciones políticas para reducir la delincuencia demuestran que en sí no se trata de la creación de nuevas leyes y el endurecimiento de las penas sino de la aplicación correcta y sin discriminación del contenido de las leyes existentes.

Autor: Alberto Jurado aljurado.com